Canaima 1.987

Ya en ruta desde Caracas hacia Ciudad Bolívar, una parada para un refresco a la altura de Cantaura.

En 1.987 logramos llegar a Canaima con nuestros 4×4 por primera vez.

Usando los mapas disponibles para la época en Cartografía Nacional, ya anteriormente lo habíamos intentado desde la población del Manteco, en vista de que la información con que contábamos hacía pensar que ello era posible aproximándonos desde el este.

Sin embargo, una vez en la zona, descubrimos que a raíz de la construcción de la represa Raúl Leoni, los accesos que aparentemente alguna vez existieron estaban debajo del agua. Esa vez, por razones de tiempo, no nos quedó más remedio que dedicar el viaje a pasear por la zona y dejar el sueño de llegar a Canaima en nuestros 4×4 para otra ocasión.

Precisamente de esa otra ocasión trata esta entrada, cuando buscando alternativas ante el anterior intento fallido, logramos llegar a Canaima desde el norte.

Viajábamos con poquísima información y escasamente equipados, pero impulsados por unas enormes ansías de aventura y ganas de conocer lugares nuevos y desconocidos.

La Paragua en 1.987. En este poblado, todo al que participabamos nuestro plan, nos auguraba un completo fracaso. Todos, incluyendo los mineros y los pipoteros, nos hicieron saber categoricamente, que con nuestros carros era imposible que llegáramos a Canaima.

Esperando la Chalana para cruzar el Río Paragua.

Los habitantes de La Paragua tienen la costumbre de aprovechar la chalana para cruzar y bañarse del otro lado del río.

Así eran nuestros mapas, a los que añadíamos algo de color con creyones para darles algo de vida y resaltar algunas características topográficas.

Rodando fuera del asfalto. Por fin.

Así era el cruce del Chiguao antes de que el Lago de Guri anegara esta zona.

Rodar de esta manera hacía mucho más rápido nuestro avance, al evitar el roce de los “cocos” con el suelo, cuya elevación central, en muchas partes excedía la altura libre de nuestros vehículos.

Una parada de tantas para admirar el paisaje.

Desde esa primera vez, ya nos reíamos con aquello de que “todos los caminos llevan a Canaima”

Los paisajes de la zona son siempre impresionantes.

Muy adentro de la pica, el alternador del 40 se trancó por completo. Por más que lo intentamos, no logramos hacer que girara, lo que representaba un enorme contratiempo dadas las circunstancias. Finalmente tuvimos que reinstalarlo así y dejar las correas flojas, de manera que deslizaran sobre la inmóvil polea del alternador.

Al llegar la noche, en vista de que la batería del 40 no cargaba, atamos una linterna al caucho de repuesto del CJ7 y a rodar muy, pero muy despacio.

El paso que se aprecia en este grupo de fotografías, lo hicimos de noche y sin luces en el 40, y aparece aquí fotografiado durante nuestro regreso. Resulta que este paso ya no estaba en uso desde hacía algún tiempo y los lugareños habían dispuesto un desvío para evitarlo. En la oscuridad, nunca vimos el desvío, y asumiendo que esta era la única vía, cruzamos sin saber los riesgos a los que nos exponíamos. Al día siguiente fue muy cómico ver las caras de la gente en Las Bonitas al saber que habíamos pasado por aquí.

Finalmente logramos llegar a Las Bonitas después de la media noche.

Nos sorprendió escuchar cánticos y lamentos que se prolongaron al menos hasta que nos dormimos, vencidos por el cansancio. Al día siguiente nos enteramos que habíamos escuchado rezos dirigidos por el chamán del poblado con la intención de curar a un pequeño enfermo. También supimos que tuvimos suerte de no habernos acercado a ver. De haber entrado a la choza donde se realizaban los ritos, hubiéramos estado obligados a permanecer allí hasta que estos llegaran a su fin.

Vencidos por cansancio del día anterior, comimos cualquier cosa y dormimos en el suelo, justo a la entrada del poblado.

Aquí en Las Bonitas nos encontramos a unos señores que se habían aventurado por este camino a bordo de una Range Rover y una Wagoneer. A causa de los daños sufridos por ambos vehículos, ya habían decidido llegar solo hasta aquí, y hasta donde supimos, emprendieron el regreso tras hacer algunas reparaciones.

En cuanto a nosotros, increíblemente la bodeguita tenía los rodamientos que necesitábamos para reparar el alternador del FJ40. Así, con mucho cuidado, por miedo a romper alguna de las tapas, desarmamos el alternador y los reemplazamos, con lo que quedamos listos para reemprender nuestro camino.

Las Bonitas.

Este mapa muestra nuestro avance (dibujado a mano libre en creyón marrón) y la trocha a Canaima trazada del mismo modo, en base a nuestras suposiciones.

La aldea de Taraipa, situada entre Las Bonitas y San Salvador de Paúl.

Buscando cómo llegar a Canaima, llegamos a Taraipa. Allí supimos, que podíamos regresar un trecho para intentar cruzar el Río Caroní si “cruzan a la derecha cuando vean un caminito justo después de que empiecen los morichales”

Otro de nuestros detallados mapas.

Siguiendo a nuestro capitán. Un indígena que nos llevó hasta el puerto donde coordinaría nuestro cruce del Río Caroní en curiara.

Siguiendo las instrucciones recibidas, encontramos el punto recomendado para el cruce del Caroní, así como unos indígenas dispuestos a ayudarnos a cruzar el río a cambio de un módico pago.

En vista de que por aquél entonces nadie visitaba esta zona, escondimos los carros en el monte y los cubrimos con ramas y palos para ocultarlos de la vista de los habitantes del área. Al final, tuvimos la suerte de que solo nos robaran un machete.

Pero antes de zarpar, un baño.

Ya del otro lado del Río Caroní, nos tocó vencer un pequeño paso selvático de montaña en nuestro camino hacia Canaima.

Una vez vencido el paso de montaña y selva, solo nos quedaba una larga caminata por la sabana hasta el “Campamento de Avensa”

Un descanso en el camino. Recuerdo que en aquel entonces estimamos haber caminado unos 17 kilómetros desde el río hasta el campamento de Avensa. Hoy, con los medios disponibles, esta estimación se ha reducido a unos 8 kilómetros.

El campamento y hotel, ya a la vista.

Llegamos de noche al campamento de Avensa. Las caras de asombro de la gente al vernos llegar al bar, no tenia precio. Recibimos un tratamiento poco menos que de héroes, y realmente casi nos sentíamos así, tras haber logrado nuestro cometido.

La guardia nacional nos dio permiso para acampar en la playa, “tratando de que no los vean tanto desde el hotel”, pero la primera noche, nuevamente exhaustos, simplemente nos tiramos a dormir en la arena.

Así viaja la gente normal.

Unas cervecitas son siempre necesarias para celebrar el éxito.

Frente a las emblemáticas tres palmeras, en la Laguna de Canaima.

Esta esquina de la Laguna de Canaima se convirtió en nuestro baño durante nuestra estadía aquí.

Nuestro campamento, oculto a la vista de los turistas normales.

El regreso fue mucho más sencillo, puesto que nos dieron la cola a bordo de un pintoresco Jeep hasta el final de la sabana. Nuestra conductora se conocía toda la zona a la perfección, y llevaba el Jeep a un paso proporcional a ese conocimiento. Aquí estamos corriendo a altísima velocidad, paralelos a la pista de aterrizaje.

Creo que ese fue el momento de mayor peligro en todo el viaje.

Y allá va nuestro veloz transporte de regreso al campamento.

Ya del otro lado de la montaña, y habiendo cruzado a la otra orilla del río, nos encontramos con un pequeño grupo en moto que solo llegaría hasta aquí por no querer arriesgar el cruce de sus máquinas a bordo de las curiaras, único medio disponible para cruzar el Caroní en este punto.

Ya en la trocha, de regreso.

De vuelta en Chiguao, acampamos en casa del chalanero.

Corriendo de vuelta a la civilización, con la satisfacción de haber logrado nuestro cometido.

http://tucanviajero.blogspot.com

2 thoughts on “Canaima 1.987

  1. fui a canaima por tierra en 2 ocaciones, en el 2003 y el 2005, que increible la diferencia a como era viajar antes a como es viajar ahora.

    Gracias por compartir las fotos
    Saludos

    Andres F

  2. Buenisssssimo al igual que el viaje de 1988… Bien documentado, ahora esperemos para el próximo año 2017 :
    ” Caracas- Canaima, 30 años después”

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