Paseo al llano. 04 y 05/02/2.012

Por diversos motivos, últimamente se ha hecho más difícil salir de paseo en nuestros carros.
A la ya rutinaria inseguridad, que infecta al país como una plaga que deja cuantiosas pérdidas materiales y la muerte a su paso, se une ahora el afán por el dinero fácil y la vagabundería de las “autoridades” que acechan a los dueños de vehículos 4×4 con la finalidad de matraquearlos. Para ello, pretenden valerse de la supuesta prohibición que afecta a los parachoques y otros accesorios usados en la práctica de esta forma de diversión.

 

Un paso nocturno de chalana, brindó la oportunidad descansar y conversar un rato.

Salimos tarde, mucho después del mediodía del sábado desde Doble y Mocha en San Antonio de los Altos, con la intención de conocer algunos lugares que no habíamos visitado antes del llano venezolano. El ya perenne tráfico, que no parece abandonar nuestras vías ningún día de la semana, y un lento sepelio en un pueblo del camino, atrasaron aún más nuestra llegada a la zona que se pretendía explorar en esta ocasión.


Aquí se reunieron por fin todos los participantes en este paseo, puesto que una pequeña avanzada había salido antes desde Caracas. Para cuando llegamos al punto de encuentro, ya estaban encendidos los carbones para la parrilla y se había definido como lugar para acampar un patio techado ubicado justo al lado de una manga de coleo.
Este patio brindó la comodidad que representa tener un piso limpio y un techo sobre nuestras cabezas en caso de lluvia, como efectivamente ocurrió.

Algunos se durmieron plácidamente tan pronto terminaron de comer.


Todavía hay gente que disfruta de los alimentos “orgánicos”, preparados de la manera tradicional, sin tener que pagar los extravagantes precios que estas “comidas exóticas” demandan en las grandes ciudades.

El producto de la pesca. Temprano en la mañana.

Disfrutando un pequeño condumio.

Nos tocó hacer un segundo paso en chalana, acompañado de varias toninas que parecían jugar a las escondidas con nosotros, al no dejarse fotografiar con facilidad.

El tamaño de este tronco quemado invita a tratar de adivinar la magnitud del árbol del que provino.

Las garzas y corocoras que suelen adornar nuestro llano.

El tercer paso de chalana del fin de semana. En este punto, el gran caudal y la fuerte corriente del río obligaban a hacer uso de dos curiaras para impulsar y controlar la embarcación.


Una forma bastante inusual de “remolcar” un carro accidentado. Suponemos que este tipo de acciones representan un peligro mucho menor que un vehículo 4×4 con sus accesorios, puesto que no son censuradas por las “autoridades”


En San Fernando de Apure. Habiendo llegado aquí un domingo alrededor de las 5:00 p.m., se hizo necesario partir inmediatamente para Caracas. Mañana hay que trabajar.

Para fortuna de los demás, así es.

http://tucanviajero.blogspot.com/

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