Campos de Hielo 2013. Caminos Alternativos. Fin.

Dic. 17, 2013. Martes.
Rio Branco a Humaitá, Brasil.

Hoy, después de levantarnos, comenzamos el día cruzando la calle a tomar el desayuno en el hotel de enfrente, ya que por pertenecer aquél y este a la misma cadena, comparten el restaurant.

Afortunadamente mi amigo y compañero dice sentirse mejor, y la verdad es que ya se ve bien. De salud. No de aspecto, debo aclarar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAInacio Palace Hotel, donde pasamos la noche en Rio Branco.

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ECH-2013-14-002430En la cola de la primera chalana.

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Llegamos hasta la primera de dos balsas o chalanas que nos tocaría abordar hoy para cruzar igual número de veces el Río Madeira. Considerando el largo trayecto planeado para este día, nos alegró que no hubiera mucha cola para subir embarcar.

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ECH-2013-14-002460Nos resultaba un tanto preocupante ver un río muy revuelto, que hablaba con claridad de la magnitud de las recientes lluvias en la zona. ¿Qué nos depararía la BR-319?

OLYMPUS DIGITAL CAMERACruzar el río a 4,3 km/h

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DCIM100GOPROOtro Supermercado Araújo como en el que hiciéramos nuestras compras en Rio Branco ¿Volverán los días en que comprar lo más básico no sea un martirio en Venezuela?

DCIM100GOPROLa estación de servicio donde debimos habernos detenido.

Nos apresuramos en llegar a Porto Velho, puesto temíamos que en esta chalana si hubiese una larga cola que nos retrasase en nuestro avance hacia Humaitá, donde planeábamos pasar la noche de hoy. Aunque el nivel de gasolina con que contábamos ya era relativamente bajo, decidimos cargar gasolina del otro lado del río, una vez que superáramos este obstáculo.

ECH-2013-14-002520En la cola para abordar la segunda chalana del día. a través del Río Madeira.

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 Ya del otro lado, continuamos nuestra marcha a buen ritmo, considerando que la carretera además de estar en muy buenas condiciones, cuenta con largas rectas que permiten dejar atrás muchos kilómetros en poco tiempo.

Sin embargo, comenzamos a darnos cuenta de que aparentemente no hay bombas de gasolina de este lado del Río. Bajamos un poco la velocidad, a fin de aminorar un poco el consumo, pero por el GPS podíamos ver que no había manera de llegar a Humaitá con lo que nos quedaba en los tanques.

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Ya atardecía cuando resolvimos detenernos en una especie de bodega a un lado de la carretera a fin de averiguar si había alguna bomba entre el punto donde nos encontrábamos y Humaitá, y de no haber ninguna, pedir que nos indicaran si había quién nos pudiera vender algunos litros por los alrededores.

La señora de la bodega nos confirmó precisamente lo que no queríamos oír. En esta carretera no hay estaciones de servicio entre el banco este del Río Madeira y Humaitá. Sin embargo ella tenía algo de gasolina que podría vendernos. Claro que al precio mucho más elevado que el regular de 5 Reais por litro. Accedimos, y sacó cuatro botellas de refresco de 2 litros. Total ocho litros de gasolina era todo lo que había, tal vez suficiente para cualquier carrito pequeño de cuatro cilindros de esos que tanto abundan por aquí, pero nada para nuestro paquidérmico vehículo.

En eso un niño nos dice que en su caso había más gasolina, y resolvimos ir con él hasta un ranchito en medio de la maleza, donde nos vendieron 5 litros de combustible por otros 25 Reais.

DCIM100GOPROEl rancho en el que, en medio del monte, logramos comprar unos pocos litros de gasolina que nos permitirían llegar hasta Humaitá.

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Continuamos nuestro camino hacia Humaitá, ya a ritmo normal. Llegamos una hora y media más tarde. Apenas arribamos, fuimos directo a una bomba, donde cargamos 122 litros de gasolina por 408 Reais, lo que significa que de no habernos detenido en la bodega, hubiéramos llegado hasta aquí con solo 3 litros de combustible.

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No había alojamiento en el Hotel Amazônia, donde nos habíamos quedado cuando veníamos rumbo sur, así que finalmente nos quedamos en el Hotel Quality, de reciente construcción, e indudablemente el más caro del pueblo, por 150 Reais la habitación.

Cenamos algo ligero en el hotel, y nos retiramos a dormir bastante temprano. Mañana nos tocaría afrontar la BR-319 solos, y la gente a la que habíamos consultado, no nos había dicho nada bueno acerca de las recientes lluvias en el área.

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Dic. 18, 2013. Miércoles.
Humaitá a Careiro Castanho, Brasil.

Salimos de Humaitá a las 5.00 am, tal como habíamos planeado, con la esperanza de que no hubiese llovido tanto como nos habían dicho para no encontrar la carretera en peores condiciones que cuando veníamos.

DCIM100GOPROSaliendo de Humaitá. Son las 5:07am.

Como es costumbre, la vía empezó con bastantes baches, huecos en el asfalto roto, los puentes en diversas condiciones. La mayoría bastante bien, otros en mal estado. Todo mojado, pero sin que esto representara ninguna dificultad adicional.

Nos llovió ocasionalmente en algunos tramos, pero esto tampoco dificultó en nada nuestra marcha. Solo nos vimos obligados a reducir nuestro ritmo porque cuando tuvimos que comprar la suspensión TJM en Bolivia, no había disponibilidad de los resortes idóneos para la carga que representan un parachoques y un winche como los que tenemos montados en la camioneta. Como resultado, esta cabeceaba en exceso obligándonos a reducir la velocidad.

Desayunamos rápidamente en la entrada de una de las torres de Embratel, como aquella en la que pasáramos la noche recientemente, y avanzamos un poco lento, pero sin problemas hasta llegar, ya oscuro, hasta la Vila de Igapó-Açu, donde debimos esperar unos minutos mientras aprestaban la chalana para cruzar el río.

DCIM101GOPROEl pequeño jacaré con miedo escénico.

A lo largo de este trayecto, solo nos vimos obligados a detener nuestra marcha, cuando un pequeño jacaré o caimán, se negó a permitirnos el paso por la carretera durante algunos instantes. Solo al intentar obtener una buena foto, corrió rápidamente para desaparecer en el monte.

Aquí les dejamos un breve video de nuestro recorrido por la famosa BR-319, a fin de que puedan hacerse una idea más precisa de como es esta en realidad. Es una lástima que no hayamos podido incluir también imágenes de nuestro transitar nocturno.

DCIM101GOPROAsí lucía la parte “reparada” de la BR-319 mientras avanzábamos por ella. En la fotografía se aprecia la inclinación hacia los lados que podía hacernos caer por el talud si nos descuidábamos. Lo que no muestra es lo resbalosa que era la capa de barro que la cubría.

Unos kilómetros después del cruce del Igapó-Açu, nuestro avance comenzó a complicarse rápidamente. Desde aquí, y hasta donde comenzaba el asfalto, debíamos rodar sobre el tramo de carretera en el que el gobierno brasileño ya ha comenzado las reparaciones que conducirán a su posterior asfaltado. Estos trabajos dejaron una superficie suelta, bastante lisa, sobre una carretera de sección transversal convexa cuyos lados más bajos conducen a sendos taludes prácticamente verticales. Sin duda, este diseño obedece a la necesidad de desalojar las aguas que las copiosas lluvias, tan frecuentes en la zona, arrojarán sobre la carretera cuando esté terminada. Para dificultar un poquito más las cosas, comenzó a llover con fuerza.

Así pues, de aquí en adelante la conducción se complicó bastante, más que nada por el temor de que al patinar, la camioneta cayera por cualquiera de los taludes que la flanqueaban y cuya altura era imposible juzgar por ser de noche. Ahora, más que nunca, se hacía necesario manipular el volante con extrema suavidad y operar, apenas acariciándolos, el pedal del acelerador y el del freno.

Continuamos avanzando, un tanto tensos, mientras tratábamos de mantenernos sobre la línea imaginaria que definía el centro, y a su vez, la parte más alta de la carretera. En el trayecto, vimos unos cuantos vehículos atascados en el barro, en los que cuyos conductores resolvieron pernoctar. Así de fea estaba la cosa.

También nos cruzamos a dos viajeros en motocicletas de enduro, irreconocibles tanto ellos como sus máquinas a causa del barro que los cubría y que les imposibilitaba avanzar. A duras penas estaban tratando de empujarlas, mientras buscaban ayudarse con los motores, aunque con ello solo lograban terminar en el empantanado suelo. Nos detuvimos a ver como estaban y si necesitaban algo, pero solo querían saber cuanto les faltaba para llegar a Igapó-Açu. Casi se pusieron a llorar cuando les dimos nuestra estimación.

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Seguimos nuestro camino sin detenernos hasta llegar al asfalto, donde hicimos una breve parada para celebrar con una cervecita, mientras echábamos gasolina de uno de nuestros bidones bajo una lluvia que no quería cesar.

Pero con lluvia o sin ella, una vez sobre el asfalto, terminar de llegar a Careiro, donde arribamos un poquito después de las 11:30 pm, fue un juego de niños.

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Dic. 19, 2013. Jueves.
Castanho a Manaus, Brasil.

ECH-2013-14-002640Nuevamente nos alojamos en el Hotel Privé. Sigue en las mismas deterioradas condiciones en que estaba la última vez que pasamos la noche en él.

Completamente recuperados, y una vez desayunados, echamos gasolina, 115 litros o 362 Reais y salimos a la carretera de nuevo.

DCIM101GOPRONos llovió bastante en el breve trayecto hasta Careiro de Varzea, pero ya no nos importaba. Habíamos dejado la 319 atrás.

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ECH-2013-14-002670En la cola para tomar la chalana que nos llevaría hasta Manaos. Aquí no hay instalaciones como las del otro lado del río, el Porto Da Ceasa.

ECH-2013-14-002680La versión brasileña de una VW Kombi, fabricada por Gurgel.

ECH-2013-14-002690Estación de servicio con todo y tienda de conveniencia. En primer plano, una vivienda en el río.

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ECH-2013-14-002730Nuevamente se aprecia claramente la diferencia entre las aguas de los ríos Negro y Solimoes.

ECH-2013-14-002740El color gris del cielo, y el viento que encrespaba la superficie del río, presagiaban la fuerte tormenta que nos azotaría al tocar tierra del otro lado.

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DCIM101GOPROLas inundadas vías de Manaos que nos esperaban a nuestra llegada a la ciudad.

Llegamos al Puerto de Ceasa bajo una fortísima lluvia. Camino a la ciudad encontramos un par de avenidas en las que se estaba congestionando rápidamente el tráfico debido a que el nivel de agua que ya las había comenzado a inundar aumentaba a cada instante. Tuvimos la fortuna de haber llegado justo a tiempo para lograr sortear los vehículos que no se atrevían, o no podían cruzar haciendo uso de la capacidad para vadear de nuestra camioneta. De otra hubiéramos quedado atrapados en el tráfico hasta que este volviera a comenzar a circular.

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Antes de salir de Castanho habíamos convenido en que hoy solo avanzaríamos hasta Manaus, y que dedicaríamos la tarde a hacer algo de turismo por la ciudad. Claro que en ese momento no contábamos con que el clima tuviera otros planes que nos dificultarían en algo el pasear esa tarde.

Nos alojamos en el Amazonia Tower Hotel, la habitación doble 200 Reais. Excelentes facilidades y mejor atención de parte de quién parecía ser el gerente o propietario del mismo, quién nos dio un extenso tour por las instalaciones. También nos supo recomendar donde ir a cenar, nuevamente pescado de río, indudablemente. Sin embargo, a causa de la lluvia, apenas pudimos hacerlo, por lo que tras caminar un poco por los alrededores y tomar un helado en el establecimiento más recomendado de la ciudad para ello, nos retiramos a descansar.

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Dic. 20, 2013. Viernes.
Manaos a Boa Vista, Brasil.

DCIM101GOPROSaliendo de Manaus. Son las 0900 horas.

DCIM101GOPROBoa Vista, donde pretendemos pasar la noche hoy, está a solo 758 kilómetros de aquí. Caracas, nuestro destino final, a 2.250.

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DCIM101GOPROPara nuestra suerte, las largas rectas que caracterizan este trayecto, acortan las distancias.

DCIM101GOPROSaliendo de la Reserva Waimiri-Atroari.

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Llegamos a Boa Vista tras recorrer casi 800 kms completamente pavimentados de la BR-174. De nuevo nos fuimos al Hotel Cristal.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADecidimos detenernos a cenar en el Restaurant Água Doce al ver al pasar, desde la calle, las enormes caipirinhas que disfrutaban quienes ya se encontraban allí.

Nos fuimos a cenar al Restaurant Água Doce un arrumadinho de frango, que estaba excelente, acompañado de unas caipirinhas, todavía mejores.

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Dic. 21, 2013. Sábado.
Boa Vista a Puerto Ordaz, Venezuela.

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Previendo la desagradable cola para cargar gasolina en Santa Elena, echamos 96 litros a pesar de tener que pagar por ella los precios para nosotros exorbitantes de Brasil.

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DCIM101GOPROUna breve parada en Pacaraima para unas últimas compritas.

DCIM101GOPROEntrando a Venezuela.

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DCIM101GOPROLas perennes colas en la bomba de Santa Elena son un espectáculo al que no logro acostumbrarme. Son una muestra más de lo que no anda bien en nuestro país.

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DCIM101GOPRORodando por nuestra Gran Sabana. Salvo por una que otra curva que podría jugarnos una trastada de no estar alertas, esta carretera es un placer. Y eso que andamos en vehículos 4×4 poco adecuados para su disfrute. Cada vez que la recorremos me pregunto cómo sería poder jugar en ella en un carro más apropiado. ¿Porsche tal vez?

DCIM101GOPROLlegando a San Francisco de Yuruaní.

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DCIM101GOPROAl pasar se ve el Puente Eiffel un lado de la carretera.

Pasamos a un lado del abandonado “Puente Eiffel” sobre el río Cuyuní. Abundan los cuentos y anécdotas que giran en torno a este puente. De hecho, ni siquiera es seguro que sea obra del célebre ingeniero francés. Sin embargo no deja de constituir un punto más de interés en esta ruta.

DCIM101GOPROLa lluvia justo enfrente presagia retraso seguro.

DCIM101GOPROTal como nos habíamos imagino, la lluvia que nos acompañó por un buen trecho retrasó bastante nuestro avance de hoy.

DCIM101GOPROLlegando a Puerto Ordaz.

Llegamos a Puerto Ordaz después de las nueve de la noche. Por la fecha, y además siendo sábado, sabíamos que encontrar alojamiento iba a ser algo complicado. Guiándonos por el GPS, o más precisamente, por el Venrut (gracias una vez más a sus creadores) dimos con el Rock Inn hotel en Puerto Ordaz.

De ahí nos fuimos a cenar al Restaurant El Bigote del Abuelo, tal como habíamos hecho al comienzo de la expedición, y donde evitaremos volver siempre que nos resulte posible. Fuimos pésimamente atendidos por mesoneros que parecían estar más interesados en discutir entre ellos que atender sus mesas. El mal servicio, la cerveza tibia y la comida fría traída a los trancazos, no son la mejor manera de tener clientes satisfechos.

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Dic. 22, 2013. Domingo.
Puerto Ordaz a Caracas, Venezuela.

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Salimos de Puerto Ordaz bajo la lluvia. En lugar de dirigirnos directamente a Caracas, decidimos pasar antes por Ciudad Bolívar a visitar a nuestros queridos amigos.

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Entramos a Ciudad Bolívar, y a causa de la buena compañía y amena conversación, lo que sería una breve visita, sólo un saludo, se prolongó por casi tres horas.

DCIM101GOPROCruzando el puente de Angostura rumbo a Caracas. Desde que entrara en uso la nueva carretera entre La Viuda y Puerto Ordaz no habíamos vuelto a pasar por aquí en nuestros paseos a la Gran Sabana.

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DCIM101GOPROEsto es una carretera nacional. Y nada más y nada menos que la que une a la capital con el oriente del país. Viendo este y tantos otros desastres, se nos ocurre preguntar, como hiciera Luis Herrera en tiempos de campaña con respecto a Carlos Andrés ¿Dónde están los reales?

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DCIM101GOPROEntrando a Caracas. Vuelta a la realidad.

Campos de Hielo 2013-2014 en cifras.

• Distancia total recorrida: 12.054 kms.
• Distancia máxima recorrida en un día: 1.194 kms.
• Tiempo máximo de viaje: 18h 04min 15seg
• Tiempo máximo en movimiento: 16h 18min 00seg
• Velocidad máxima alcanzada: 182,3 km/h

Conclusiones.

Una vez más queda demostrado que no hay peor decisión que la de quedarnos en casa. Para conocer más sobre lo que creemos que se requiere para salir de paseo fuera del país, por favor pulse aquí.

Haber salido a acompañar a nuestros amigos, así haya sido por un breve tiempo, valió la pena, y añadió nuevas experiencias a nuestras vidas, al tiempo que nos libró de la incertidumbre del ¿y si hubiéramos llegado aunque sea hasta tal o cuál sitio?, además de aliviar la frustración de no poder participar en un viaje en el que habíamos puesto nuestras expectativas desde hacía mucho tiempo.

Volvemos a experimentar la contradictoria sensación de que nos gustaría permanecer en los lugares que visitamos por más tiempo y así conocerlos mejor, al tiempo que la lógica dicta que si no se prosigue el viaje a marcha forzada, un largo periplo de este tipo sería impracticable para los que tenemos limitaciones de tiempo por diversas causas. Por esta razón, en estos viajes se requiere de un “tirano” que sepa arrear a la gente y mantenerla en movimiento, garantizando así el cumplimiento del itinerario y las metas propuestas.

La flexibilidad también es importantísima, puesto que permite al grupo adaptarse ante las vicisitudes que pudieran suscitarse durante cualquier estadio de la expedición o paseo, desde su concepción y planeamiento hasta su culminación. En esta ocasión, las tripulaciones de cuatro vehículos que partieron juntos desde Caracas, solo permanecieron así por menos de tres días y emplearon igual número de rutas distintas para terminar la expedición.

Y por supuesto, apenas regresamos, dieron inicio las conversaciones e intercambios de ideas que pronto darán forma a futuros planes. Difícilmente podemos esperar a ver que nos deparará la siguiente carretera.

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