Expedición 5 Guayanas ¡Adiós BR-319!

Expedición 5 Guayanas. Este muy bien podría ser uno de esos raros viajes en los que el destino es tan importante como el camino.

00010 logo-en-puerta-copiaDicen algunos expertos que cinco son las Guayanas, definidas por la extensión del macizo Guayanés.:

  1. La Guayana Española, que es la nuestra y que por aquello de que las fronteras son líneas arbitrarias y caprichosas dibujadas por los hombres, se extiende hasta el Departamento del Vichada en Colombia. De más está tratar de describir aquí nuestra Gran Sabana, sus tepuyes, sus ríos y todo lo que hace de ella un lugar poseedor de una magia especial.
  2. Guyana, conocida como Guayana Inglesa hasta 1966, es una tierra de gigantes, tanto por su fauna, como por su flora y sus impresionantes espectáculos naturales, como las cataratas Kaieteur, de indescriptible belleza.
  1. Surinam o Guayana Holandesa hasta 1975. Su capital Paramaribo, declarada Herencia Cultural de la Unesco, es un enérgico lugar de un vibrante atractivo, habitado por una increíble mezcla de nacionalidades, razas y gentilicios. Criollos, indonesios, hindúes, amerindios, javaneses, chinos y europeos entremezclados, hacen que tenga un especial y colorido atractivo.
  1. La Guayana Francesa, que en lugar de un país es un Departamento Francés de ultramar y donde, literalmente, se tiran cohetes, y que tal vez sea más conocida por su tenebrosa historia de penales, es prácticamente toda selva con una de las faunas y floras más diversas del planeta.
  1. Por último tenemos la Guayana Brasileña, constituida por el Estado de Amapá, que es el segundo menos poblado de Brasil. Es tierra del fenómeno conocido como Pororoca, cuyas olas alcanzan los 6 metros de altura y 30 km/h Ha ganado enorme popularidad entre los surfistas, para muchos de los cuales viene a representar la mítica ola infinita.

00020 lncs-mrnhnss-2015-nstgrmEstas fotografías del Parque Nacional Lençóis Maranhenses encontradas en Internet fueron el catalizador de esta expedición.

Durante muchos años había jugado con la idea de recorrer las tres Guayanas de siempre, pero siendo que mis compañeros habituales de viaje ya lo habían hecho, tendría que encontrar un buen motivo para que repitieran o considerar hacerlo solo. Lo cual malo no es… La excusa perfecta apareció accidentalmente cuando viendo mapas y fotografías me topé con el Parque Nacional Lençóis Maranhenses, en nordeste del estado de Maranhão, Brasil. Basta ver unas cuantas fotos de este increíble lugar para sentir que hay que ir conocerlo con urgencia.

Así, un plan comenzó a tomar forma. Podría satisfacer mi curiosidad por recorrer las tres Guayanas, o las cinco en realidad, rodar hasta los Lençóis, y regresar por la famosa Rodovia Transamazônica, o BR-230, que también tenía en agenda desde hacía tiempo. En cuanto a la gente, por fortuna mis amigos son los miembros del Caracas Jeep’s Club, a los que no es nada difícil convencer de emprender un proyecto de esta envergadura.

El mayor atractivo de los Lençóis son las límpidas lagunas que la lluvia forma entre sus dunas de blanquísima arena. Pero esa misma lluvia hace intransitable la infame carretera transamazónica a causa de los atascos en el tránsito producidos por el barro. Ello quiere decir que sin importar que tan capaz sea el vehículo en que se decida intentarlo, si la vía está obstruida por cientos de camiones y vehículos livianos atrapados por el barro, simplemente no se podrá pasar. De hecho, el pasado mes de febrero el ejército brasileño tuvo hacer llegar en helicóptero los suministros, agua y comida, que requería la gente que quedó atrapada en la carretera durante el apogeo de la temporada de lluvias.

Así pues, nos vimos en la peculiar situación de que la época de sequía no era una opción para hacer este viaje, ya que los Lençóis, sin sus singulares lagunas, son como un desierto cualquiera aunque tal cosa no exista. Y por otra parte, la temporada de lluvias no nos permitiría transitar por la BR-230, algo que estábamos resueltos a hacer. Tras revisar los datos históricos del clima en los estados de Maranhao y Amazonas, concluimos que deberíamos partir en las postrimerías de la estación lluviosa, de manera que aún pudiéramos disfrutar del peculiar fenómeno del agua en el desierto, y que al mismo tiempo, las condiciones en la transamazónica la hicieran practicable sin que por ello careciera de algo del picante que le da sabor a estas travesías. Fijamos el sábado de 30 de mayo como fecha de partida para los 4 carros que participaríamos en esta nueva jornada de descubrimientos.

Siempre he pensado que la fase de la preparación es tan divertida como el viaje en sí mismo. Las reuniones y conversaciones previas al viaje, cargadas de expectativas, propuestas e ideas compartidas entre los integrantes del proyecto, hacen que todo lo relativo a cada paseo resulte en una experiencia muchísimo más completa. Así que las prolongadas conversaciones para definir las fechas, la ruta, las invitaciones a los participantes y todo el proceso de preparativo de los carros representaron casi prácticamente todo un año de disfrute que debe ser añadido a los 30 días justos que tomó llevar adelante este paseo.

Teniendo establecida la ruta, Alberto planteó la posibilidad de visitar el extraño y fascinante Parque Nacional das Sete Cidades, la que aceptamos sin pensarlo mucho, ya que solo representaba desviarnos unos 550 kilómetros de nuestra ruta original. Posteriormente descubriríamos que haberlo hecho representó una excelente decisión.

En esta ocasión merece especial mención el trato que recibimos del Embajador de Guyana en Venezuela, Excmo. Sr. Geoffrey Da Silva, quién demostró un genuino interés en nuestro proyecto e insistió en entrevistarnos personalmente por al menos dos horas, en las que no sólo compartió anécdotas y recomendaciones diversas sobre su país, sino que se preocupó porque contáramos con la más completa colaboración de parte de sus autoridades, a las que envió cartas de referencia. También hizo llamadas telefónicas a diversas amistades y contactos para que estuvieran prestos a ayudarnos en caso de cualquier eventualidad. Queremos desde aquí agradecer su gentileza y amables gestiones. Así se quiere y se promueve a un país.

Sábado 30 de mayo 2015. Arranca la Expedición 5 Guayanas. Buscando a Sabrina.

00050-5G-0000130Salimos el sábado muy temprano. Ya en Puerto Ordaz, el 71 decide quedarse sin gasolina, inconveniente que se resolvió fácilmente con un poco de humor.

00040-5G-0000205Pasamos la noche la las Cabañas Fridenau en Santa Elena de Uairén, uno de nuestros lugares favoritos ya que siempre somos tratados como familia.

Este día, el segundo de este viaje, en Santa Elena compramos Reais, cargamos gasolina e hicimos los trámites de migración para entrar a Brasil. Mientras el grupo se ocupaba de las típicas faenas de frontera, se decidió que yo me adelantara para buscar a Sabrina, quién se nos uniría desde los Estados Unidos, en el aeropuerto de Boa Vista.

Nuestro paso por Venezuela nos llevó por poblaciones como El Tigre, Puerto Ordaz y Upata.

En la fotografía se aprecia la carretera entre Pacaraima y Boa Vista, sobre la que continuamente recibimos muchas consultas y preguntas.

Llegamos a Boa Vista justo antes de que aterrizara el vuelo, así que logramos recoger a Sabrina antes de lo planeado, lo que resultó en una agradable sorpresa. Las cosas están saliendo mejor de lo esperado.

00055-5G-0000400Al igual que en anteriores visitas a Boa Vista, optamos por hospedarnos en el Hotel Cristal.

Esa tarde hicimos un recorrido por diversos lugares emblemáticos de la ciudad, para luego cenar una sabrosa picanha en el restaurante Picanha Grill.

00060-5G-0000363Sabrina en Boa Vista, ya totalmente integrada al grupo y feliz de estar aquí. Me resulta muy difícil, por no decir imposible, describir la emoción de poder compartir uno de estos viajes con ella.

Al día siguiente salimos temprano rumbo a Bomfin, distante unos 125 km, en la frontera con Guyana.

Nuestro tránsito por Brasil nos llevó por Pacaraima, Presidente Figueiredo, la Reserva Waimiri-Atroari, Linha Do Equador. Rorainópolis y Boa Vista.

Garmin Dash Cam™ PictureArribando a Bomfin, en la frontera con Guyana.

Tras completar muy rápidamente los trámites de salida de Brasil, cruzamos la frontera hacia Lethem, poblado fronterizo donde nos esperaba el papeleo necesario para entrar a Guyana.

00080-5G-0000800Abandonando Brasil.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPuente sobre el Río Takutu, frontera entre Brasil y Guyana.

El ingenioso puente que, al entrecruzar canales, permite pasar fácilmente de un país en el que se maneja de un lado de la carretera a otro país en el que se maneja del lado contrario. En esta ocasión pasamos de Brasil, donde se maneja por la izquierda, a Guyana donde se hace por la derecha, al más puro estilo inglés.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALas instalaciones oficiales de Guyana, donde se deben completar los trámites de inmigración y aduana para entrar al país. En este punto son inflexibles al exigir el seguro de responsabilidad civil de los carros, por lo que es necesario llegar hasta Lethem, distante unos cinco kilómetros, para adquirirlo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALethem con sus coloridas construcciones, y hasta donde debimos ir a comprar los seguros de responsabilidad civil de nuestros vehículos. Por cierto que logramos adquirir también los de Surinam, donde también son requeridos como requisito indispensable para la entrada al país.

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A pesar de haber sido tratados con corrección y amabilidad, los trámites burocráticos en Guyana son excesivamente enredados y lentos, lo que conlleva largos y exasperantes periodos de espera. Lo mejor es armarse de paciencia y tratar de pasarla lo mejor posible. Al fin y al cabo estamos de vacaciones y haciendo lo que nos gusta hacer.

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Ya en camino. La vialidad en la Guyana de hoy, desde que se comienza a rodar al trasponer la frontera y hasta que se llega a las grandes ciudades al norte, es como la que se aprecia en la fotografía de arriba. De tierra, pero en buenas condiciones. Atrás quedaron los tiempos en que era necesario afrontar una trocha llena de cangilones, barro y los profundos canales que dejaban a su paso los viejos camiones Bedford que reinaban en esta región.

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Llegando al The Rock View Lodge en el poblado de Annai, Rupununi del norte, donde pasaríamos la noche, tras una larga negociación y regateo con Mr. Collins, su dueño, quién se encontraba en Georgetown.

The Rock View Lodge goza de la reputación de ser el lugar para quedarse para los viajeros que buscan visitar esta zona en excursiones de observación de aves o a disfrutar de los increíbles atractivos que ofrece la región.

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Salimos a cenar en un lugar muy sencillo en las inmediaciones, en plena carretera, llamado The Oasis Service Centre, donde el único menú consistía en “macarroni y pollo frito”

OLYMPUS DIGITAL CAMERAComo cabía esperar, nos correspondió pasar la noche en el “Toucan Room”, que nos hizo recordar aquellas viejas películas ambientadas en la época en que la India era una colonia inglesa.

00160-5G-0003285El área administrativa del resort, donde podemos ver uno de los casi totalmente extintos camiones Bedford que mencionábamos con anterioridad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACompartiendo un excelente desayuno en The Rock View Lodge, donde la mayoría de los productos son elaborados allí mismo, destacándose la enorme variedad de picantes, frutas y mermeladas de fabricación casera.

00180-5G-0003420Otra larga parada a causa de los trámites burocráticos Guyaneses a la entrada de la Reserva Forestal de Iwokrama.

Revisión exhaustiva de pasaportes, documentos aduanales y física de los carros. La reserva de Iwokrama con sus 371.000 hectáreas de superficie, se ha convertido en referencia mundial en la conservación de selvas lluviosas. El Centro Internacional de Iwokrama fue establecido en 1996 para manejar esta reserva de tal manera que se produzcan beneficios ecológicos, económicos y sociales duraderos para la gente de Guyana y del mundo en general.

00190-5G-0003580A punto de cruzar el Río Esequibo por el paso Kurupukari.

Garmin Dash Cam™ PictureLa carretera sigue estando en muy buen estado en ruta hacia Linden.

00210-5G-0004040En medio de esta desolada vía, esta estación de servicio aparece como una suerte de oasis.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADisfrutando de un breve descanso y un rato agradable en la bomba GUYOIL.

Martes 2 de junio 2015. Llegamos a Georgetown, Guyana.

Nos dirigimos hacia el Hotel Aracari Resort en donde teníamos reservación previa, el hotel esta ubicado al otro lado del río Demerara el cual se cruza a través de un puente flotante de 2 Km de largo, el peaje se cobra solo en un sentido de la marcha.

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Nuestra llegada a Georgetown estuvo marcada por el paso a través del bullicioso y concurridísimo Stabroek Market, lo que en lugar de fascinarnos, en realidad nos infundió una buena dosis de temor, tal vez porque como venezolanos estamos afectados por el continuo acoso del caos y del hampa que imperan en nuestro país.

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A pesar de lo llamativo del lugar, de nuestra primera comida en Georgetown solo podemos decir que como fracaso fue un éxito.

Al día siguiente, después de desayunar, fuimos a hacer un corto recorrido turístico por el centro de la ciudad, observamos desde el vehículo el Parlament Building, Strabroek Market, (el mismo de anoche)  City Hall, The High Court. Visitamos la Catedral de Saint George, Iglesia Anglicana que con 43,5 m de altura, es uno de los edificios de madera más altos del mundo. Tomamos las fotos obligadas de la Catedral y sus alrededores

Garmin Dash Cam™ PictureRodando hacia el este por el lado equivocado de la carretera.

00270-5G-0005170Paseando por New Amsterdam.

00280-5G-0005205Ya en New Amsterdam, y después de haber pasado el día dando vueltas por ahí y explorando el país, dimos con el Hotel Church View Restaurant, donde solo pensamos comer y terminamos pasando la noche.

La experiencia que vivimos con la señora a cargo del restaurant Hotel Church View resultó ser una aleccionadora lección acerca de lo que representan el tesón y el trabajo duro. Llegamos encontrando que la señora se encontraba sola. A pesar de ello, en lugar de indicarnos que no podía atendernos, con un afán que resulta difícil de explicar, nos recibió muy amablemente ejerciendo las funciones de anfitriona, mesonera, chef y ayudante de cocina para un grupo numeroso como el nuestro. Comimos muy bien, y mientras lo hacíamos, la señora tomaba los pedidos, traía las bebidas, cocinaba, servía los distintos platos y se lució con un espectacular roti, el mejor de los que muchos de los presentes hubiéramos probado hasta entonces.

Cuando nos disponíamos a partir, la señora insistió en que visitáramos las habitaciones del hotel, puesto que eran amplias, muy acogedoras y estaban recién remodeladas. Accedimos renuentemente puesto que el plan era continuar rodando, pero al ver las modestas pero impecables habitaciones y la amabilidad y el cariño con que estábamos siendo atendidos, terminamos por acordar pasar la noche y desayunar allí. Lo que comenzó por un almuerzo tardío que difícilmente podía haber resultado bien, terminó siendo un excelente negocio para el hotel, que incluyó 2 comidas y alojamiento para 12 personas, todo gracias al esfuerzo de un excelente empleado.

Desde New Amsterdam, la carretera continúa hacia el este y atraviesa los poblados de Springlans y Skeldon en la boca del Río Corentyne, las dos poblaciones son oficialmente conocidas como Corriverton (Corentyne River Town)

00290-5G-0005300Ya prestos a dejar atrás Guyana y entrar a Surinam.

00300-5G-0005288Nos toca volver a enfrentar la lentitud burocrática Guyanesa, pero con una sonrisa todo luce mucho más llevadero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANavegando a Surinam.

Salgo de Guyana con la convicción de que los venezolanos perdimos hace mucho la oportunidad de hacer cualquier reclamo territorial en esta región. Sus pobladores tiene sus propias costumbres e idioma, su comida, su forma de ser y pensar, y lo más importante, tienen identidad propia. Cualquier pretensión territorial de Venezuela aquí, equivale a la intención de invadir un país extranjero por ambicionar sus recursos naturales.

Además ¿qué le vamos a aportar a esa gente? Un flaco favor les haríamos al llevarles nuestro fracasado sistema de gobierno destructor de economías, nuestra escasez, el hampa y la corrupción que caracterizan a la dictadura que nos dejara Chávez como herencia. Cualquier guyanés con dos dedos de frente como suele decirse, nos diría gracias, pero no, gracias.

Jueves 4 de junio 2015. Llegamos a Paramaribo, Surinam.

Salimos del Ferry rumbo a Paramaribo a través de una carretera cuyos prados están sembrados de grandes extensiones de arroz y bananas, atravesamos el puente del Río Coppename sin pagar peaje (exento) y finalmente llegamos a Paramaribo, al Hotel Eco Resort Inn a eso de las 6pm.

Fuimos a cenar al TVAT Sidewalk Café, pedimos un plato típico de Suriname, llamado Pom, es un puré de harina de Tayer, que parecen usar más o menos como nuestro casabe y naranjas amargas, bien condimentado con arroz, vegetales y pollo.

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Paramaribo, con mucho la capital más interesante de las Guayanas, fue un pueblo colonial holandés de los siglos 17 y 18 cuya planificación que hasta hoy conserva intacto el trazado peculiar de sus calles. El estilo arquitectónico de sus edificios, la mayoría de los cuales son de madera y que nos parecieron muy pintorescos, ilustran mezcla de arquitectura holandesa y otras influencias europeas a las que se suman la norteamericana y elementos propios de la región y sus habitantes. Esa mezcla de culturas se nota también claramente en las costumbres y la gastronomía que vale la pena experimentar, como en casi todo lugar que se visita. Su mercado central, muy especialmente la sección conocida como el mercado de las brujas, donde se comercia con hierbas, huesos, conchas y gran variedad de misteriosos brebajes y extraños potingues, es un sitio a visitar si en agite de este tipo de viajes se dispone de algún tiempo extra.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAAlgo de turismo en Paramaribo.

Desde Paramaribo nos dirigimos a la frontera en Saint Laurent du Maroni, pasando antes por Albina.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAY nuevamente preparándonos a dejar un país para entrar en otro. Esperando para embarcar rumbo a Guayana Francesa.

0370-5G-0006870Kourou en Guayana Francesa, nos recibió con un torrencial aguacero acompañado de fuertes vientos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACena marroquí en el Restaurante Le Rendez- Vous, Kourou.

Sábado 6 de junio 2015, pasamos por Kourou y Cayenne, Guayana Francesa.

0390-5G-0007010Preparándonos para salir de Kourou en medio de la pertinaz lluvia. Anoche llovieron perros y gatos acompañados de truenos, relámpagos y demás meteoros.

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Kourou es sencillamente, el puerto espacial de Europa. Es un pueblo de poco menos de 30.000 habitantes, donde además del centro espacial se destacan sus modernos edificios de apartamentos, que contrastan con las edificaciones observadas en nuestro recorrido por las Guayanas. Hasta cierto punto, al llegar a Kourou se tiene la impresión de haber dado un salto en el tiempo.

0410-5G-0007080Sábado en la mañana y encontramos el Museo del Espacio cerrado sin explicación alguna. ¿Quién sabe? Tal vez sea la excusa ideal para regresar.

Garmin Dash Cam™ PictureDesde Kourou, nos dirigimos a Cayenne, la capital de la Guayana Francesa.

0430-5G-0007640En Cayenne, un enorme grillete hace referencia a la historia de Papillon y a la tristemente célebre Isla del Diablo.

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Cayenne suele ser vista como el punto donde se conjugan las culturas europeas, caribeña y suramericana. La ciudad es asiento de mercados llenos de vida, restaurantes chinos, brasileños, criollos, franceses y vietnamitas, y sus calles están flanqueadas por construcciones coloniales de colores tropicales, similares a los que viéramos en Lethem, como el turquesa, el rosa intenso y el amarillo. Una vez fuera del centro de la ciudad, notamos que en cuanto a infraestructura y vialidad, Cayenne es la más moderna de las capitales de las tres Guayanas.

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Se nos había olvidado comentar que desde que llegamos a Guayana Francesa empezamos a rodar por la derecha otra vez.

0460-5G-0008250Hotel Chez Modestine en Saint Georges de l’Oyapock, lugar que define la palabra pintoresco, y en cuyo interior uno se sentía como en Argelia o en cualquiera de los territorios de la federación francesa en África occidental.

Ya en la frontera de Guayana Francesa con Brasil, el consenso general dictaba que era mejor cruzar la frontera de una vez y pasar la noche en Oiapoque, del lado brasileño, por contar con más opciones de alojamiento y mejores lugares para comer.

0470-5G-0008620Aprestándonos para cruzar a Brasil.

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Las increíbles cosas de los políticos. La construcción del puente que comunica Guayana Francesa y Brasil fue concluida hace ya 4 años, pero aún no está en servicio porque los guayaneses consideran que los brasileños, al no haber remozado la carretera de su lado de la frontera, no han cumplido con su parte del trato, aunque de hecho, nadie aquí conoce la respuesta a ciencia cierta. Así pues, hay que cruzar en chalana, a pesar de tener este espectacular puente ahí mismito.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYa del lado brasileño, vuelven a aparecer las caipirinhas con cada cena.

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Nos vimos en la necesidad de pasar la noche en lugares distintos, el Hotel Central y el Hotel París, que más que hoteles eran muy humildes posadas, pero no es que en Oiapoque sobren las opciones.

Garmin Dash Cam™ PictureRumbo a Macapá, nos encontramos con el primer barro con aspecto serio. Y eso que todavía estamos lejos de la BR-230.

En el trayecto, nos encontramos un autobús estacionado con soldados portando armas largas y que tenían al borde de la carretera a un grupo de civiles esposados parados de espalda. Presumimos que se trataba de prisioneros a los estaban trasladando, y a los que custodiaban durante una parada de descanso o para satisfacer otras necesidades corporales.

Garmin Dash Cam™ PictureBarro y camiones atascados. La combinación con mayor potencial para frenar nuestro avance.

Desde que salimos, sabíamos que podíamos encontrar enormes atascaderos que pueden paralizar el tránsito durante días. A estas alturas esperábamos que nuestras estimaciones en cuanto la fecha del paseo y la cantidad de lluvia fueran acertadas.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAUna parada para tomar un pequeño refrigerio en el camino.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa famosa alegría brasileña reflejada en las bulliciosas y vibrantes noches de Macapá.

Mañana recorreremos el corto trecho hasta Santana, desde cuyo puerto zarparemos en una travesía de 24 horas por río hasta Belem. Esperamos estar al menos otras 36 horas sin contacto con el mundo.

Expedición 5 Guayanas. Adiós a la BR-319
2da Parte: bit.ly/1JgzSut
3ra Parte: bit.ly/1PFj6EW
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tucanviajero.com

One thought on “Expedición 5 Guayanas ¡Adiós BR-319!

  1. Muy buen día Amigo Tucan, por ser lector frecuente de tus relatos sobre sus viajes me tome la libertad de escribirte y hacerte algunas preguntas con respecto a los requisitos que se exigen en los cruces fronterizos, sobre todo el de Venezuela-Brasil.
    Tengo en mente un viaje hasta Bolivia y Perú por tierra desde Caracas y basándome en tus experiencias en estas vías asumo que debes tener amplios conocimiento de los requisitos y tips para pasar las fronteras; papeles del vehículo, licencias, seguros, revisión de equipaje, que puedo y no puedo llevar y que tan complicado puede ser llevar un tanque de gasolina mas grande que el original, en fin toda la información que puedas darme te lo agradecería infinitamente ya que voy con mi familia en un solo vehículo.
    Agradecido por tu atención atentamente David Cruz.

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