Expedición 5 Guayanas ¡Adiós BR-319!. Parte 2.

Lunes 8 de junio 2015, comienza la navegación.

0560-5G-0010872Ya en el puerto, pudimos conocer la embarcación en la que continuaríamos nuestro viaje.

0580-5G-0011520Porte, excelente forma física, un refinado sentido de la elegancia y el mejor de los ánimos para afrontar esta nueva etapa de nuestra aventura.

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En proceso de abordaje del N/M Sâo Francisco de Paula que nos llevaría desde Macapá, o más específicamente, desde el Porto de Santana a orillas del Río Amazonas, hasta Belem en la bahía de Guajará cerca de la desembocadura del Río Tocantins-Araguaia.

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0610-5G-0012040Después del machito, le tocó el turno de subir a bordo al 76, o Trino Mora.

0620-5G-0012070El complicado proceso de embarque de los carros requirió de mucho trabajo y ayuda para ser completado. Fue necesaria la participación de muchas personas empujando, jalando y levantando coordinadamente para ir llevando cada vehículo hasta su sitio en los reducidos espacios de la embarcación.

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0640-5G-0011760Usando grandes sogas para arrastrar los vehículos y lograr posicionarlos para aprovechar el escaso espacio disponible para ellos a bordo.

El Sâo Francisco de Paula no resultó ser precisamente la embarcación más idónea para transportar carros, por lo que el proceso de embarque resultó engorroso y complicado. Para lograr arreglar nuestros vehículos de manera que cupieran en el reducido espacio disponible, fue necesario arrastrarlos de lado usando las gruesas sogas tan comunes a bordo, aprovechando que la resbalosa cubierta metálica permitía a estas deslizarse con relativa facilidad, aun con el peso de un carro sobre ellas.

0650-5G-0012320Decir que entró justo es quedarse corto en la descripción.

0660-5G-0012580Abordo y con los vehículos asegurados.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa primera comida abordo resultó ser “muito gostosa” además de abundante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAA pesar de que la música a altísimo volumen atormentaría y sacaría de quicio a Job, este pequeño bar/bodega era el lugar más fresco a bordo, por lo que nos vimos forzados a pasar mucho tiempo en él, a pesar del escándalo.

El calor del sol reflejado por la estructura de metal de la embarcación hacía que el calor imperante se quejara del calor que hacía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANuestros aposentos a bordo.

En vista de que la cubierta destinada para ello estaba totalmente atiborrada de gente cuyas hamacas y chichorros literalmente se entrecruzaban y colgaban unos encima de otros, resolvimos pasar la noche con nuestros carros en la cubierta de carga. A pesar de que por estar ubicada en un nivel inferior esta resultaba ser mucho más caliente que la destinada a los pasajeros, preferimos disfrutar de la comodidad que ofrecía la posibilidad de disponer de algo más de espacio.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAYa lista para dormir.

0720-5G-0013280Un espectacular despliegue de colores y luces acompaño la salida del sol durante nuestro trayecto por el río.

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A lo largo del viaje, diversas embarcaciones se acercan a la nuestra para cargar o descargar pasajeros o mercaderías. Mientras dormíamos descargaron una enorme cantidad de açaí que pusieron donde pudieron, incluyendo todo el espacio alrededor de la camioneta, a la que no tuvimos más acceso en lo que restó de viaje.

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A lo largo de toda la navegación se aprecian curiosas estructuras y poblados, además de toda suerte de embarcaciones, desde piraguas hasta buques de considerable calado.

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Aproximándonos a Belem tras 36 horas de navegación. Nos impresionó ver que, tal como nos había advertido nuestro amigo Guacharaco, la silueta de esta ciudad sorprende al hacernos evocar a Manhattan.

Al final, como suele suceder con tantos turistas incautos a diario, resultamos embaucados al contratar, pagando más claro está, al Sâo Francisco de Paula para esta travesía con la promesa de que podríamos llevarla a cabo en 24 horas de navegación, muchísimo menos de lo que suele tomar hacerla en chalana. Tan pronto zarpamos, se hizo evidente por la estela que dejábamos al avanzar, que solo uno de los dos motores funcionaba, lo que agregó 12 horas de navegación a lo ofrecido por la compañía de transporte. Adicionalmente, al atracar en Belem descubrimos para nuestro desagrado, que la borda de la embarcación quedaba metro y medio por debajo del borde del muelle. Al ser increpado al respecto, el capitán en un despliegue de caradurismo digno de cualquier político oficialista venezolano, explicó que la marea estaba baja, y que por ser esto consecuencia de un acto de la naturaleza, él no asumiría ninguna responsabilidad. Indicó que al día siguiente trataría de ubicar algún muelle flotante donde pudiéramos desembarcar nuestros carros. Es decir, debíamos creer que un capitán con un montón de años de experiencia en este río no sabía que encontraríamos marea baja al arribar a Belem.

De nada sirvieron nuestras protestas y reclamos, por lo que terminamos pasando otra noche abordo, que además, por estar atracados, sufrimos de un sofocante calor al carecer de la brisa que acompañaba el avance de la embarcación.

Al final terminamos pagando extra para tardar más, asumiendo mayores riesgos. Muy mal negocio.

Miércoles 10 de Junio 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl muelle flotante al que nos movimos no resultaba nada adecuado para desembarcar nuestros carros por lo que fue necesario improvisar la manera de llevarlos hasta tierra firme. Así que el proceso de desembarcar los vehículo y sacarlos del muelle hasta dejarlos en posición de continuar el viaje resultó bastante engorroso y, en ciertos momentos, arriesgado.

0800-5G-0014920Nuevamente, ese incómodo momento en que temes que un movimiento brusco del barco parta tu carro en dos.

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0820-5G-0015360Esta frágil pasarela, además de ser muy estrecha, se cimbraba sumergiéndose por un extremo, al paso de nuestros vehículos.

El tema de cruzar la pasarela, claramente inadecuada para soportar el peso de nuestros vehículos, ilustra claramente algunos de los riesgos que a veces resulta imposible eludir en estos viajes. Porque llegados a este punto, no es posible echarse para atrás si no hay adonde regresar.

Garmin Dash Cam™ PictureAl llegar por el río, uno se sorprende al encontrar en Belém una ciudad llena de modernos edificios y amplias avenidas flanqueadas por grandes árboles, muchísimo tráfico y evidente actividad comercial.

Dueña del principal puerto del río Amazonas, Belém es una ciudad que impresiona al que la visita por el contraste urbano respecto al río y la selva en sus cercanías. Su vida nocturna, más de corte bohemio e intelectual, con teatros, espectáculos musicales y cafés, no es precisamente lo que uno espera encontrar dada su ubicación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUn alto en el camino entre Belém y Santa Inês.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl Hotel Real en Santa Inês.

Desde Belém en Pará, rodamos 1.000 km hasta Santa Inês, lo que señaló nuestra llegada a Maranhao, el estado donde está situado el destino principal y objeto de este este viaje, pasando por Castanhal, Santa Maria Do Pará, Capanema y Santa Luzia Do Pará.

Jueves 11 de Junio 2015.

Garmin Dash Cam™ PictureNuestra entrada a São Luís de Maranhão en ruta hacia Barreirinhas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl perfil urbano de São Luís.

Conocida como la ciudad de los azulejos, y a pesar de la única ciudad brasileña fundada por los franceses y de haber sido invadida por los holandeses un par de décadas después, São Luís de Maranhão es la ciudad suramericana con mayor profusión de mosaicos portugueses antiguos pintados a mano en las fachadas de su zona antigua.

Durante nuestra visita nos llamó especialmente la atención la cantidad de trabajos de reparación y restauración que pudimos observar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADisfrutando la visita a São Luís de Maranhão.

Garmin Dash Cam™ PictureCamino a Barreirinhas, este burrito no se hizo a un lado hasta que no logró hacernos detener por completo.

Viernes 12 de junio 2015. Visitamos el Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses, objetivo de este paseo.

0900-5G-0018040Este es el vehículo que contratamos para ir hasta el Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses, al cual está prohibido ir por cuenta propia. Para visitarlo, hay que recurrir a guías de turismo certificados para ello.

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Para llegar finalmente hasta aquí, atravesamos un pequeño río en lancha con el vehículo y avanzamos a través de una carretera llena de charcos y pasos arenosos de no mucha dificultad.

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En un momento del recorrido inquirimos a los guías acerca de si existía alguna obligatoriedad o alguna razón especial para que absolutamente todos los vehículos usados para trasladar turistas al parque fueran Toyota. La respuesta prácticamente unánime fue que el parque se puede visitar y recorrer eventualmente en cualquier 4×4, pero para trabajar a diario en él, es mejor usar Toyota. También preguntamos si no les había afectado el hecho de que el Bandeirante hubiera sido descontinuado y se vieran obligados a usar Hilux en su lugar, y para nuestra sorpresa nos indicaron que no. Que la robustez y la durabilidad de estas eran excelentes, y las hacían más que apropiadas para estas condiciones de uso.

0930-5G-0019380Solo esta vista ya justifica todo el esfuerzo hecho para llegar hasta aquí.

0940-5G-0018300Descubriendo este maravilloso lugar que realmente vale la pena visitar.

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Con sus blancas y ondulantes dunas, los Lençóis Maranhenses no son el desierto que parecen ser. Todo el parque está sujeto a recibir el agua que cae durante la temporada de lluvias, que se extiende regularmente durante los primeros seis meses del año. A medida que llueve, el agua se acumula en los valles entre las dunas y no se filtra a través de la arena gracias a la capa de roca impermeable que existe bajo esta. Así, las variopintas lagunas con sus tonos azules, verdes y negros, contrastan con el blanco de la arena, dando como resultado este único, impactante e inolvidable paisaje.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATodos disfrutándonos bañándonos en las frescas aguas de estas lagunas, que solo para que no quede ninguna duda, aclararemos que son de agua dulce.

0970-5G-0020060Barreirinhas es un pequeño poblado en las inmediaciones del Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses. Lleno de posadas y restaurantes, naturalmente ha hecho del turismo su principal actividad económica.

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Garmin Dash Cam™ PictureSaliendo de Barreirinhas.

En vista de que llegar hasta allá solo representaba desviarnos unos 550 kilómetros de nuestra ruta original, casi a última hora habíamos decidido visitar el Parque Nacional das Sete Cidades en el Estado do Piauí. Sin embargo, para evitar el enorme rodeo que nos imponía la carretera negra, resolvimos buscar la manera de salir de Barreirinhas por trochas locales, en su mayor parte sobre arena, que no solo harían más corto el recorrido, sino que nos brindarían una oportunidad adicional para romper la dictadura del asfalto. Advertidos de que existía una maraña de caminos que nos haría perder muchísimo tiempo, la gente del hotel nos planteó la posibilidad de usar un baquiano que nos sirviera de guía por un moderado precio más el pasaje de autobús de regreso. Como además se nos ofreció llevarnos a conocer lugares muy similares a los Lençóis fuera del parque nacional, accedimos a contratar sus servicios.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAHaber decidido tomar esta ruta, implicó hacer un recorrido por unos 40 kilómetros de arenales.

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Garmin Dash Cam™ PictureAl salir de Barreirinhas hacia el este, las trochas nos llevan por arenales y dunas que en algunas zonas se asemejan mucho a las del parque por la presencia de lagunas dejadas atrás por las lluvias en la región, y que además hacen en recorrido mucho más interesante.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOtra foto de grupo.

1050-5G-0021556La ruta hacia Barro Duro pasando por Paulino Neves, nos sacaría de esta zona, brindándonos a la vez el increíble privilegio de rodar por estos increíbles parajes muy poco transitados situados fuera de los límites del parque nacional.

1060-5G-0021640El paisaje sigue pareciendo algo sobrenatural por su rara belleza y la insólita existencia de sus características y espectaculares lagunas.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERADespués de rodar algunas horas, llegamos a la entrada del Parque Nacional das Sete Cidades.

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La atracción principal del Parque Nacional das Sete Cidades, son las muy extrañas y llamativas formaciones rocosas que se asemejan a animales, objetos y personas. A pesar de cualquier connotación misteriosa o esotérica que se le quiera dar a su origen, estas peculiares figuras en la roca han ido formándose a lo largo de unos 190 millones de años por la acción del sol, de la lluvia y de la erosión del viento. Existen además diversas inscripciones rupestres y vestigios de civilizaciones primitivas, que hacen aún más atractivo este extraño y cautivante parque que valió la pena descubrir.

1100-5G-0023070Muchas de las vistas del parque parecen irreales, como de fuera de este mundo, así que tuvimos mucho que comentar y que compartir a lo largo de toda esta visita, que resultó realmente sorprendente para los que vinimos por primera vez y muy entretenida para los que ya lo habían recorrido con anterioridad.

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El parque no necesita de fantasías de extraterrestres o de cuentos sobre nada sobrenatural para ser digno de una buena visita. Las formaciones rocosas que en él abundan son realmente fantásticas. Algunas de ellas recuerdan animales, cono tortugas gigantes, un elefante o un perro, pero su variedad va mucho más allá, y otras parecen un castillo, recuerdan al mapa de Brasil o la cabeza del Emperador Don Pedro.

1120-5G-0023840Pedra da Tartaruga, o piedra de la tortuga, ya que, como se aprecia claramente en la foto, recuerda al caparazón de este animal.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERALa carretera hoy nos brindó la sorpresa de recorrer el tercer parque nacional en un día, al llevarnos a través del Parque Nacional Chapadas das Mesas.

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El Parque Nacional Chapadas das Mesas es un área de protección natural que abarca un poquito más de 160.000 hectáreas, extremadamente rica en especies animales y vegetales.

Se caracteriza por sus gran variedad de cachoeiras, o cascadas, y sus mesas, mesetas de tope plano. Es innegable su enorme similitud a la Gran Sabana venezolana. Hermosísimo lugar.

Garmin Dash Cam™ PictureA nuestro paso por el parque pudimos apreciar en reiteradas oportunidades el parecido que guarda este hermoso paisaje con los tepuyes que caracterizan y adornan a nuestra Gran Sabana.

Domingo 14 de junio 2015. Entramos a la célebre BR-230.

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Llegamos a Estreito, en el que marcó nuestro primer día rodando por la BR-230. Tras encontrar alojamiento, fuimos a cenar en la Peixaria de Jaca, donde ya se encontraba un nutrido grupo de “Jipeiros” con sus familias, quienes al vernos llegar nos recibieron calurosamente, colmándonos de atenciones, incluso obsequiándonos con selectos platos del excelente pescado de la zona.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAConsiderando la ubicación de Estreito, nos sorprendió encontrar un hotel con las instalaciones, servicios y comodidades del Miranda Plaza Hotel.

Garmin Dash Cam™ Picture¡Lombadas los próximos 35 km!

El instrumento de tortura latinoamericano por excelencia, y muestra indiscutible de que somos países subdesarrollados. La estúpida proliferación de lombadas, quebramolas, reductores de velocidad, policías acostados, obstáculos, gibas, o como los quieran llamar, que cuestan innumerables horas-hombre y causan incuantificables daños y desgaste a los vehículos, son un signo seguro de tercermundismo en su más pura expresión.

1200-5G-0025426El primer inconveniente real del viaje resultó ser un aparente mal menor. Las complicaciones vinieron un mes después al tratar de conseguir el caucho de reemplazo en Venezuela. Pero eso es otra historia.

Garmin Dash Cam™ PictureRodando por la BR-230

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El caucho roto en la plancha. Se puede apreciar el artilugio y su conexión a la red eléctrica para generar el calor necesario para vulcanizar el tarugo hecho con trozos de tripa con que se rellenó la fisura.

La reparación parcial del caucho dañado “para un llegue” puesto que por la magnitud y ubicación del corte este era irreparable de acuerdo con las normas de seguridad establecidas, tomó muchísimo tiempo ya que las borracharías de la zona no contaban con medios para vulcanizar en frío. Esta debió hacerse en caliente con la plancha que se aprecia en la foto, y que no habíamos visto en décadas.

Expedición 5 Guayanas. Adiós a la BR-319
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Última Parte: bit.ly/1Jxvt6o

tucanviajero.com

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